Selección bilingüe Inglés/Español por parte de la curaduría y traducción de María del Castillo Sucerquia para nuestra revista.
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DEADLINE

When all else fails, I turn to St Jude
with an inventory of the desired miracle:

annual statements, consolidated tax vouchers,
certificates of deduction of tax

with (from memory) the ominous addendum
a duplicate statement will not normally be issued.

They’re holed up somewhere in the house
inside a green folder (how hard is that to spot?)

Kneeling in the under-stairs cupboard,
I grapple with boxes, tennis rackets, old papers,

my mother’s last walking stick.
Even her waxed shopping bag gets up-ended –

a handkerchief
drops onto my hand like a dove.

It smells of her.

 

*     *     *

 

FECHA LÍMITE

Cuando todo lo demás falla, recurro a San Judas
con un inventario del milagro deseado:

declaraciones anuales, certificados de impuestos consolidados,
constancias de retención tributaria,

con (según recuerdo) una nota severa:
no se emite duplicado.

Están escondidos en algún rincón de la casa
dentro de una carpeta verde (¿tan difícil de ver?)

De rodillas en el armario bajo las escaleras,
lucho con cajas, raquetas de tenis, papeles viejos,

el último bastón de mi madre.
Hasta su vieja bolsa de compras es volteada:

un pañuelo
cae sobre mi mano como una paloma.

Huele a ella.

 


 

CLAIR DE LUNE

She trailed me three miles home
with her Geisha face, always one step ahead
as if drawn along

like a child’s balloon, descending
into the evening scent of linden, then darting to my left
as if she knew my every move.

Just for kicks she scaled
tumescent cranes, glided through their box of tricks,
blew rings of softest apricot

to mask her curves, skipped
a row of trees, then dropped into a bedding shop,
left me standing jaundiced under neon

while she spilled herself
on mattresses and chaises longues –  siren to men’s dreams.
Well I know how she lights up a bed.

But still she favoured me, swept back
radiant on a plane’s flume and when I chose to turn away,
scurried down a side alley,

re-emerged ahead, hanging
on staves of telegraph wire – an astonished semibreve.
Every slate and puddled gutter

became her slave that night,
laid their hopeful mirrors at her feet, where she conceived
herself as peacock of a thousand cracks of light.

She blazed so recklessly, I saw men’s boot prints
studded in her flesh, then she vanished – 
drawing whole oceans from me.

 

*     *     *

 

CLAIR DE LUNE

Me siguió tres millas hasta casa
con su rostro de geisha, siempre un paso adelante,
como si fuera un globo de niño que lleva el viento,

descendiendo al perfume vespertino de los tilos,
luego girando a mi izquierda,
como si conociera cada uno de mis movimientos.

Solo por juego escaló
grúas turgentes, flotó entre su caja de trucos,
sopló anillos del albaricoque más suave

para velar sus curvas, brincó
una hilera de árboles, y luego cayó en una tienda de colchones,
dejándome allí, amarillenta bajo el neón,

mientras se derramaba
sobre colchones y chaises longues: sirena de los sueños de hombres.
Bien sé cómo ilumina una cama.

Pero aun así me favoreció, volvió
radiante en el rastro de un avión, y cuando elegí apartar la mirada,
corrió por un callejón lateral,

y reapareció más adelante, colgada
de los pentagramas del cableado; una nota suspendida.
Cada tejado y canaleta encharcada

se volvió su esclavo aquella noche,
le ofrecieron sus espejos esperanzados a los pies,
donde ella se concibió como un pavo real de mil grietas de luz.

Brilló con la misma imprudencia, que vi huellas de botas
clavadas en su carne, y luego desapareció,
arrastrando océanos enteros fuera de mí.

 


 

CINEMA PARADISO

When Alfredo lets the film fly on its beam of light,
I Pompieri di Viggiù comes to roost
on a tenement block, rippling the hard lines
of masonry. Isn’t love sleight of hand after all?

You and I, in rainy Islington, among discrete
coughs and rustles, spoon Sicily’s raw energy
into our souls. Giant faces undulate over shutters
in the hot body of night. A couple on the cliff edge

of passion, lips parted, noses positioned, close in
for the . . .  Twenty years, and they’ve never
let us see a kiss!
wails an old Sicilian; the withheld
moment like a slap across the wrists.

How we laugh, as the priest rings his hand bell
and Alfredo snips each corrupting frame.
Kisses drop to the floor, shiny as snakes; alive
in our minds as only the unsaid can be.

 

*     *     *

 

CINEMA PARADISO

Cuando Alfredo deja volar la película en su haz de luz,
I Pompieri di Viggiù se posa en un bloque de apartamentos,
ondulando las líneas duras de la mampostería.
¿No es el amor, al fin y al cabo, un truco de manos?

Tú y yo, en un Islington lluvioso, entre toses
discretas y crujidos, nos servimos la energía cruda
de Sicilia directo al alma. Rostros gigantes ondulan
sobre las persianas, en el cuerpo caliente de la noche.

Una pareja al borde del acantilado de la pasión, labios
entreabiertos, narices alineadas, se acerca para el… Veinte años
¡y nunca
nos han dejado ver un beso!, se queja un viejo siciliano;
el momento negado como una cachetada en las muñecas.

Cuánto reímos, mientras el cura hace sonar su campanilla
y Alfredo corta cada fotograma corrupto.
Los besos caen al suelo, brillantes como serpientes; vivos
en nuestra memoria, como solo puede estar lo que nunca se dice.


 

WHEN I SWALLOW AN APPLE PIP I THINK OF YOU, DIANE

I was a wind sock for all your moods
imitated your laid back cynicism, drove it deep
into my uncool heart
you kept your granny in a jar like a genie
your pirate ancestors hidden under those black curls  
the smell of you clean, with a hint of coconut 

I copied your walk, half stride, half hesitation
envied you your menagerie of admirers
how you devoured the whole apple, core and pips
like a consummate temptress
slung your hockey colours across your waist
the blue of your eyes praised by every old lady

So many secrets in your pockets
a magic land beyond the air raid shelters
where you took me truanting
the day I saved you from drowning
or thought I did, how you wiped the blood
from my legs, not knowing

if I was injured or on my period at last
you protected me from loneliness
polished me until I shone
those spine-tingling moments, writing
in haptic on each others’ backs
stifling giggles, howling like ravening wolves

how we planned to be dead at sixty
dead, cremated and infamous

 

*     *     *

 

CUANDO ME TRAGO UNA SEMILLA DE MANZANA, PIENSO EN TI, DIANE

Fui una manga de viento para todos tus estados de ánimo,
imitaba tu cinismo relajado, lo llevaba profundo
en mi corazón sin estilo.
Guardabas a tu abuela en un frasco como a un genio,
a tus antepasados piratas escondidos bajo los rizos negros,
el olor fresco de tu piel, con un toque de coco.

Copiaba tu forma de andar, a medio paso, a media duda.
Envidiaba tu colección de admiradores,
cómo devorabas la manzana entera, corazón y semillas,
como una auténtica seductora.
Colgabas tus colores de hockey en la cintura,
y cada anciana elogiaba el azul de tus ojos.

Tantos secretos en tus bolsillos: 
una tierra mágica más allá de los refugios antiaéreos,
donde me llevabas de fuga
el día que te salvé de ahogarte—
o eso creí—, y cómo limpiabas la sangre
de mis piernas, sin saber

si estaba herida o si por fin me había venido.
Me protegiste de la soledad,
me puliste hasta que brillara.
Y aquellos momentos que estremecían la espalda, escribiendo
con el dedo sobre la piel de la otra,
ahogando risitas, aullando como lobas hambrientas.

Cómo planeamos morir a los sesenta;
muertas, incineradas e infames.

 



PROVENÇAL CROSSES

I’m at the edge of the known world – the old chapel
with its skim of lizards, sun-bleached stone.

My brother has drifted with his butterfly net,
oblivious of where I’ve flown.

Tops of monumental graves stare
out over propped walls like corralled horses.

High in its slatted cage, the bell claps and I wonder 
where the chimes go; whether they hang

blind in the cave of immense sky and who
makes the bell sing each hour. I am too young still

to know that even God can be automated –
that there will be just this one time 

as I skirt the sharp elbow of shade and see crosses,
scattered, glistening across the track,

intricate as lacewings: pewter, maroon, gun-metal blues;
not one larger than a mayfly.

These are not daisies to be picked, nor the weightless
shells of small snails. These are unfixable –

free to grow wings and soar
when the mistral blows from the west.

 

*     *     *

 

CRUCES PROVENZALES

Estoy en el borde del mundo conocido:
la capilla antigua con su capa de lagartijas,
piedra blanqueada por el sol.
Mi hermano se ha alejado con su red de mariposas,
ajeno a dónde he volado yo.

Las cimas de las tumbas monumentales miran
por encima de muros apuntalados,
como caballos cercados.

Alta en su jaula de listones, la campana golpea,
y me pregunto a dónde van los tañidos;
si quedan colgados, ciegos,
en la cueva del cielo inmenso,
y quién hace cantar la campana cada hora.

Todavía soy demasiado joven
para saber que incluso Dios puede ser automatizado;
que solo esta vez rodearé el ángulo agudo de sombra
y veré las cruces, dispersas, brillando sobre el sendero,

intrincadas como crisopas:
de peltre, granate, azul de metal bruñido;
ninguna más grande que una efímera.

No son margaritas para arrancar,
ni conchas de pequeños caracoles.
Son irrecuperables,

libres para desplegar alas y alzarse
cuando el mistral sople desde el oeste.


CLAIRE BOOKER vive en un pueblo cercano a la ciudad costera de Brighton, en el Reino Unido, donde disfruta de largas caminatas por las colinas de los South Downs. Es autora de los poemarios A Pocketful of Chalk (Arachne Press), The Bone That Sang (Indigo Dreams Publishing) y Later There Will Be Postcards (Green Bottle Press). Sus poemas han sido ampliamente publicados en antologías y revistas literarias como Agenda, Magma, Mslexia, Rialto, The Spectator, Stand y Under the Radar. Ha ganado en cuatro ocasiones el Concurso de Poemas para Miembros de la Sociedad de Poesía del Reino Unido, y también obtuvo el Concurso Stanza. Claire ha sido nominada a los premios Forward y Pushcart, y en 2019 viajó a Bangladés como poeta invitada al Festival Internacional de Escritores de Dhaka, donde recibió el Kathak Literary Award. Su poema ‘Refuge’ fue musicalizado por la compositora clásica Nicola Burnett Smith e interpretado en la Iglesia del Actor, en Covent Garden, Londres. Dos de sus poemas fueron representados simultáneamente en seis lugares (Escocia, Inglaterra y Portugal) como parte del Festival Solstice Shorts. Otros de sus textos han sido filmados por la Universidad de Aberystwyth, exhibidos en autobuses de Guernsey y presentados en una exposición en el muelle de Worthing. Claire ha trabajado como periodista y oficial de prensa, y más recientemente como herborista médica. Sus obras de teatro se han representado en Europa, Australia, América y el Reino Unido, y su drama para la BBC Radio, The Devil and Stepashka, fue nominado al MacAllan Award. Para más información, visite su sitio web: www.bookerplays.co.uk o su blog: www.bookerplays.wordpress.com.

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